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7 claves para alentar a estudiantes desmotivados

estudiantes desmotivadosPara preocupación de sus padres, durante la adolescencia, muchos chavales entran en una fase de desgana y rebeldía que suele afectar a sus estudios. Casi de la noche a la mañana, no les importa sacar buenas o malas notas, no les interesa la mayor parte de los contenidos que deben aprender, asistir a clase y hacer deberes o estudiar se convierte en una molestia que les quita tiempo para hacer actividades que les gustan más, y muchos incluso ya no ven sentido a continuar con su formación. No es que se transformen de repente en unos vagos, sino que “pasan” de lo que no entra en sus intereses inmediatos y de lo que les hace sentirse frustrados, así que la clave para alentar a estos estudiantes desmotivados estará en ayudarles a reconducir su interés y trabajar en la motivación.

Cómo alentar a estudiantes desmotivados

1. Trabajo de base

Esta es en realidad una técnica proactiva que debemos implementar desde la infancia. Fomentar la curiosidad en los niños e inculcarles el sentido de la responsabilidad (ellos son responsables de sus resultados, no los maestros, ni los contenidos, ni la falta de tiempo…) hará que sea más difícil que caigan en la desmotivación cuando empiecen a encontrar dificultades o a interesarse por otras cuestiones.

2. Llegar a la raíz del asunto

Entender por qué nuestros hijos no se ponen a estudiar o a hacer sus deberes nos ayudará a darles la motivación que necesitan. A veces simplemente remolonean por pereza o están absortos en otra actividad y basta con un recordatorio directo (decirles que se pongan manos a la obra) o indirecto (alcanzarles la mochila, por ejemplo) para que empiecen.
Otras veces, las tareas académicas no entran en sus prioridades para la tarde o el fin de semana. En ese caso, los padres suelen prohibirles hacer sus planes hasta que hayan terminado la tarea, pero esto puede dar lugar a resultados chapuceros por querer acabar cuanto antes, así que puede funcionar mejor una negociación: dejarles salir, jugar, etc. a condición de que a tal hora/tal día se pongan a trabajar. Con esto les damos un voto de confianza, si no cumplen con su parte del trato tendrán que atenerse a las consecuencias (no se lo digas como amenaza, simplemente subraya la importancia de la confianza para que no quieran romperla).
En ocasiones, la desmotivación a la hora de abordar un trabajo se debe a la dificultad que plantea: el miedo a hacer algo mal a veces puede más que el temor a las consecuencias de no hacerlo. En estos casos, lo mejor es hablar con nuestros hijos para que no tengan miedo a ponerse a prueba y a equivocarse.

3. Refuerzo positivo

El refuerzo positivo de los logros potencia la autoestima de los chavales y les anima a intentar mejorar. Las recompensas (aunque no sean materiales) pueden funcionar, pero lo verdaderamente interesante sería intentar cambiar la motivación extrínseca por motivación intrínseca, es decir, que no les mueva el deseo de obtener la recompensa o contentar a sus padres y profesores, sino el de aprender y mejorar por su propio interés.

4. Desterrar el mito de “estudiar no sirve para nada”

En los medios es muy fácil encontrar ejemplos de ignorantes sin oficio ni beneficio que “triunfan” y si en casa vemos con frecuencia a ese tipo de personajes, nuestros hijos quedan expuestos a un modelo nada deseable. Procura exponer a tus vástagos a modelos de esfuerzo y cultura.

5. Dar cera, pulir cera

Cual Sr. Miyagi en Karate Kid, debemos enseñar a los jóvenes a combatir la impaciencia y hacerse con recursos para contrarrestar muchas dificultades de la vida. A medida que crecen, nuestros hijos se tienen que enfrentar a asignaturas cada vez más complejas, que muchas veces no les gustan y no entienden por qué tienen que estudiar. Podemos intentar motivarlos explicando la aplicación práctica del conocimiento abstracto, y debemos también hacerles ver que en la vida, muchas veces, hay que hacer cosas que no nos gustan o nos parecen irrelevantes para alcanzar un fin mayor.

6. Más no siempre significa mejor

Estudiar no es siempre sinónimo de aprender, algunos pueden pasarse horas y horas con los libros delante sin conseguir los resultados esperados. Nuestra tarea aquí será ayudarles a descubrir la forma de trabajar que mejor les funcione.

7. Dejar hacer

Siempre pensando que es lo mejor, muchos padres se empecinan en que sus hijos estudien lo que ellos quieren y no les dejan opinar ni decidir. La desmotivación en ese caso no se limita a estudiar a la fuerza unas asignaturas, sino a tener que enfrentarse a una carrera que no quieren y a dedicarse a una profesión que tampoco les atrae, así que el riesgo de fracaso aumenta. Naturalmente, debemos orientarlos desde nuestra experiencia, pero también darnos cuenta de que seguramente trabajarán más y mejor para conseguir entrar en la carrera que elijan ellos que en la que nos empeñemos nosotros.

Sobre María Pascual

María Pascual Cabrerizo es doctora en Traducción y Comunicación Intercultural por la Universidad de Valladolid, donde actualmente trabaja en la formación de futuros ingenieros y profesores de Educación Primaria e Infantil y colabora en distintos proyectos de investigación. Además de su labor docente e investigadora, realiza traducciones de todo tipo de documentos y libros, desde manuales de informática hasta lecturas infantiles. María es también coautora, de tres libros de inglés Para Torpes (Oberón Práctico) y de materiales didácticos para la plataforma virtual Didakids.

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